Sacrificio cristiano para detener al Estado Islámico
( El Portador ) - Cuando los bárbaros del Estado Islámico desenvainaron la espada,los cristianos pusieron tierra por medio. El pasado junio, con la caída de Mosul, inauguraron una diáspora que les ha convertido en eternos fugitivos. Miles de fieles permanecen varados en edificios a medio construir en el Kurdistán iraquí con el punzante desasosiego del invierno que se avecina. Otros estrenan vida en Europa, lejos de un horror que todavía duele. Y un pequeño escuadrón de hombres, cansado de poner siempre la otra mejilla, ha renunciado a huir y se enfrenta a los verdugos que han devastado sus pueblos; saqueado sus casas y sajado varios milenios de arraigo. "Lo perdimos todo. Muchos optaron por emigrar pero las tropelías que padecimos terminaron convenciendo a algunos de la necesidad de defender nuestra tierra y nuestro pueblo", narra a EL MUNDO el cristiano Odisho Yusef, ex soldado del ejército iraquí. A sus 58 años, lidera un batallón de combatientes cristianos asirios que se hacen llamar "Dwekh" (los que se sacrifican, en la vetusta lengua asiria). "Somos un pequeño ejército que integran cristianos procedentes de distintos lugares de la provincia de Nínive. Tomar las armas no fue una decisión fácil pero no había más remedio que ser realistas", arguye su cabecilla.
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