Argentina envía delegados a Nueva York para evitar la suspensión de pagos
La negociación de Argentina con los llamados “fondos buitre” a lo largo de este último mes adquirió cotas de película de suspense. Tanta intriga, tanta sorpresa de última hora, no parece la mejor medicina para la salud económica de un país. Pero así están las cosas. El Gobierno de Cristina Fernández y los fondos contaban desde el 30 de junio con un mes de periodo de gracia para evitar una suspensión de pagos que no beneficiaría ni a los tres fondos que reclaman 1.500 millones de dólares ni a un Gobierno necesitado de inversiones extranjeras. Las dos partes dejaron correr el reloj, intercambiaron descalificaciones a través de comunicados y se situaron a solo un día del precipicio del miércoles a medianoche, cuando concluye el plazo para alcanzar un acuerdo.
Varios diarios argentinos indicaron el lunes que el ministro de Economía, Axel Kicillof, había mantenido conversaciones telefónicas con el mediador durante el fin de semana. Pero Daniel Pollack desmintió el lunes ese contacto: “La delegación de los técnicos se fue de la ciudad de Nueva York el viernes por la noche para consultar con su Gobierno en Buenos Aires. No he vuelto a saber de ellos desde ese momento”.Lo confiaron casi todo a la reunión que preveían celebrar el martes por la mañana representantes del Gobierno argentino, con el abogado Daniel Pollack, el mediador asignado por el juez Thomas Griesa, para buscar un acuerdo entre el Gobierno y los “fondos buitre”. El Gobierno envió el lunes a Nueva York una delegación formada por el secretario de Finanzas, Pablo López; el secretario de Legal y Técnica, Federico Thea, y la procuradora del Tesoro, Angelina Abbona.
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